martes, 27 de junio de 2017

Ave Maria









Se da por hecho que por nacer mujer no hay nada que más nos guste que casarnos para poder hacer una boda. ¿He puesto hacer?  Perdón, diseñar. Diseñar una boda…o mejor aún…proyectar. Proyectar una boda. Sí, así me gusta más.


Pues bien, desde aquí os digo que estoy tremendamente orgullosa  de ser un espécimen bastante extraño en este aspecto. En mi caso cuando decidí casarme hui totalmente de todo lo convencional y no es una forma literal de expresarlo. Lo único que quería era tener un papel donde ante los ojos de Hacienda, la Seguridad Social, y el mundo laboral fuera todo legal. El resto de ojos nos dio exactamente igual. Porque, queridas, ¿quién a estas alturas cree en los cuentos de hadas ?

No es que no me guste una boda, porque realmente me gusta pero lo que me chirría es la parafernalia que se monta alrededor. Y que, gracias a las nuevas formas de comunicación, sufrimos por fascículos sin querer queriendo comenzando por el anuncio de la misma y atendiendo la estructura que sigue que a continuación desglosamos. 
 
A.    La pedida… ¿en serio necesitas una pedida? ¡Hola siglo XXI¡ Muy moderna para muchas cosas pero para otras somos tradicionales, ¿no?  Vamos que seguro que mocita no te vas a casar, y lo sabes.

B.     El anillo de pedida: es perfecto a la par que ideal y encarna a la perfección (a golpe de ampliación de hipoteca) el amor que os procesáis. 
C.     Las invitaciones, ese mundo tan verdaderamente apasionante: no sé qué hacer si en papel cebolla o en papel crespón. Si con el lazo a la izquierda o la derecha -seguramente lo elegirás a la derecha, y lo sabes.

D.    La despedida de soltera nº1 y la nº 2 : mira que bien me lo he pasado…que amigas tan loquitas tengo, las quiero…vaya FiEshhTaaa locaaaa. Se nos fue tanto de las manos que hasta las 3 de la mañana no llegamos a casa. Y hoy resaca máxima. En mis locas stories os lo narro todo…¡corred a verlas!
E.     La elección de menú: de verdad crees que alguien se va a acordar de lo que comió el día de tu boda. Si es así, …te exiges demasiado.
F.      El masaje previo al gran día. Necesitas mimarte y lo sabes. Lo sabemos. Y deseas hacernos partícipes.

Estos detalles arriba citados son vitales. El barómetro de “soy lo más” depende totalmente de esto. Están en juego la valoración de tus padres, abuelos y primas/tías del pueblo. Ojo…que el nivel de exigencia de esta gente es bastante alto, no es fácil agradarlos. No tomárselo a la ligera, por favor.

Aunque todavía hay un sinfín de puntadas que no podemos dejar sin hilar, diseñar una boda es de todo menos fácil: las pruebas secretas del vestido…zzzz, la boda civil, la de paripé, Lo BIEN que lo pasasteis a ritmo de Paquito Chocolatero zzzzz y, por fin…a Dios gracias…algo interesante EL VIAJE. Y todo esto así, nos lo regaláis sin habéroslo pedido, maravilloso. 


Otro de los asuntos que también me ha chirriado mucho es el protocolo bodil.  ¿ Quién demonios lo inventó?  ¿Un militar? Porque vaya reglas absurdas… Y ojo no te las sepas, que pecas de cateta. Si es de tarde no puedes llevar un vestido corto. Si es de mañana no puedes llevar un vestido largo. El tocado. El tocado o platillo volante solo te lo puedes quitar a las 15:58h de la tarde si te lo quitas antes muere un gatito y si te lo quitas después te van a mirar mal todas las señoras entendidas en protocolo que  hay en la boda. No vistas de blanco, ni de color claro es solo un color reservado a la novia…o al novio… ya no recuerdo. No te pongas mantilla si no quieres que a la madrina te lance una de sus pestañas envenenadas. Ojo, ten cuidado si la boda es civil o en una Iglesia. Las Iglesias requieren un respeto: tápate los hombros, no lleves escote, vestido no más alto del bajo de tu rodilla. Siempre hay señoras beatas de misa diaria que te van a controlar esto. En las civiles es distinto pues no hay señoras beatas de misa diaria y puedes llevar escote o al menos relajarte sabiendo que no vas a ofender a ninguna de ellas.  


Y, tras llevar a raja tabla esto del protocolo lo más divertido es que luego acaban todas ellas vestidas de fichas de parchís: de rojo, amarillo, azul o verde. Lo habéis notado, ¿verdad? Siempre que veo bodas intento hacer mentalmente separaciones por equipos de colores y es la mar de divertido, practicadlo ya veréis. Doy fé que salen equipos muy interesantes para jugar una partida. Tanta invitada perfecta y desvivirse por el look de invitada perfecta y parecen que formen parte de un equipo del antiguo “¿Qué Apostamos?”. Desde aquí propongo poner una nueva regla al protocolo, no vestirse de ningún color  que aparezca en el parchís. 
 
Y después de todo esto que os cuento os dejo el look de invitada que llevé a la boda de mi amiga, quizás no perfecta, pero sí a mí manera porque.. . en serio qué hay más rollo que ser perfecta. 

 
 Bolso- Sommes Démodé





3 comentarios:

  1. Se va de las manos el petardeo jajajaja se vaaaa y esto solo va a peor jajajaja tu divina muy dear

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  2. Pues si, hay que ir como una crea y sobre todo con su propio estilo, eso siempre. Eso si como ha dicho Su se le va de las manos el dar el do de pecho. Y este look cuando lo vi me encanto, estas ideal.

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  3. Estás perfecta Silvia...!!! Yo siempre el protocolo me lo salto, porque a ver.... quien me exige a mi que lleve una cosa que a mi no me va??? Nunca he ido con tocado porque no me veo, porque me siento disfrazada y no va conmigo....
    y bueno... solo te ha faltado decir los que alrededor de los novios se enriquecen con toda esta parafernalia... restaurante con menus a precios desorbitados, album de fotos, video, vestido a precios de ricachonas.... no se... todo es tan de risa...

    el blog de renée

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